Acerca de mí

Foto Emilio blog

Mi nombre es Emilio García y soy técnico superior en dietética y nutrición. Mi interés por la alimentación, la actividad física y la actitud, nacieron a partir de que hace más de 20 años me diagnosticaron una hepatitis C, posiblemente contagiada por un anestesista de dudosa reputación, en una intervención quirúrgica con anestesia epidural, tras un accidente laboral, en una empresa de instalaciones eléctricas a raíz de una caída de 8 metros de altura y fractura de un tobillo.

Me la detectaron en unas analíticas rutinarias en la mutua de una empresa en la que trabajaba. Salieron muy altos unos valores que se refieren al estado del hígado (transaminasas) y me solicitaron para hacerme otra prueba (marcadores hepáticos) y así poder confirmar o descartar una hepatitis. Me diagnosticaron en ese momento la hepatitis C pero su evolución venía de varios años atrás puesto que el accidente laboral había ocurrido bastante antes de que me la descubrieran. Más adelante, a través de otras pruebas, me confirmaron que el genotipo era el de peor pronóstico.

Al principio, todo esto me cayó como una tremenda y pesada losa sobre mí, creía que me iba a morir pronto, que como me habían dicho esta enfermedad era crónica y tenía muy pocas posibilidades de curación. También es verdad que me dijeron que podía vivir toda la vida con el virus sin que llegara a afectarme de manera significativa, pero que también podía degenerar en cirrosis o en cáncer hepático.

Fui asumiendo mi nueva situación, yo siempre he sido luchador, entusiasta y siempre he hecho frente a los retos de la vida. Al final decidí que si me tenía que morir no sería entregando las armas, así que comencé una nueva etapa de mi vida, dispuesto a no rendirme. Me pusieron un tratamiento agresivo (Interferón pegilado + Ribavirina) al principio con temblores, me cambió el carácter, me volví irascible, me sentía siempre cansado pero sabía que tenía que luchar, salía a caminar y procuraba estar activo. Al poco tiempo me tuvieron que reducir el tratamiento al mínimo porque mis defensas cayeron a un nivel muy peligroso y terminaron suspendiendo el tratamiento. Más adelante me pusieron un tratamiento anterior al interferón pegilado pero con los mismos resultados. Al final me tuvieron que suspender todo tratamiento con resultado de “paciente no respondedor”

A partir de ahí, me planteé si yo podía hacer algo por mejorar mi salud. No tenía ni idea de qué hacer o cómo hacer pero sabía que yo no me iba a quedar de brazos cruzados esperando lánguidamente un futuro incierto.

Mi mujer me soportó estoicamente mientras estuve con el tratamiento, soportó mi cambio de carácter que cada día se hacía más insoportable, nadie nos avisó que el tratamiento podía tener estos efectos secundarios, y yo, en el fondo, sabía lo que ella estaba pasando porque ella también estaba asustada por mi enfermedad y sufría de verme pasarlo mal, pero nunca dejó de apoyarme, de darme ánimo y de colaborar en todo el proceso. Yo estaba en deuda con ella, y esa era una razón más para querer seguir luchando por mejorar mi salud.

Quizás sea fácil pensar que a partir de mi enfermedad empezara a interesarme por cuestiones espirituales, pero no es así. La parte espiritual ya me interesaba desde mucho antes. Yo soy hijo de un pastor evangélico, mi madre y mis hermanos también lo son y siempre tuve inquietudes respecto a tener a Dios en mi vida. Claro, a raíz de la enfermedad también aprendí a descansar y a soltar el peso con la tranquilidad de que yo aceptaría la voluntad de Dios, PERO aceptar la voluntad de Dios NO significa abandonar la lucha, sino más bien reforzar la razón para luchar y saber aceptar, que sea el que sea el resultado de esta lucha, seguiré confiando en Dios.

Cuando le pregunté a mi hepatólogo acerca de qué cosas podía yo hacer para ayudar a conservar mejor mi hígado y por ende mi salud, me respondió que lo único que yo podía hacer era no beber alcohol, no pasarme con los medicamentos, especialmente los antiinflamatorios y “comer sano”.

Me fuí de la consulta preguntándome a mi mismo ¿que era eso de comer sano?. Nunca me había planteado si comía sano o no, es más, yo daba por supuesto que mi alimentación era la “normal” y por tanto comía sano.

Mi padre había fallecido por un cáncer de esófago y yo recuerdo que él decía que él era consciente que el tipo de alimentación que había llevado a lo largo de su vida, tenía mucho que ver con la enfermedad que padecía. Es más, cuando empezó a tener los primeros síntomas él ya nos aviso que sabía que lo que tenía era un cáncer. Él sabía porque mi abuelo era médico y mi padre, en su juventud, estuvo muy relacionado con el mundo de la medicina y en ese tiempo ya se sabía la correlación que tenían muchos cánceres con la alimentación. Ahora cuando yo recuerdo lo que él comía, me doy cuenta que llevaba razón en lo que decía. Grandes cantidades de carnes, frituras con aceites vegetales refinados, grasas saturadas y pocas verduras eran el fuerte de su alimentación. Siempre lo recuerdo cariñosamente como un hombre “barrigón” y las piernas delgaditas.

Con todo esto, empezó mi aventura en el mundo de la alimentación. “Comer sano”, quería saber qué era eso de comer sano, parecía fácil al principio con conceptos tan simplistas como “lechuga y pechuga” pero como soy inquieto y nunca me he conformado con lo simple, comencé a leer libros relacionados con la alimentación, me leía todos los artículos que caían en mis manos sobre el tema, comencé a interesarme en la alimentación de otras culturas como son la india y su medicina ayurveda, la asiática, la judía kosher o la árabe Halal. Yo me preguntaba ¿Por qué la medicina occidental no tenía esa misma correlación con la alimentación? Hasta que en un viaje que hice a Estados Unidos (Miami) entré en una librería de habla hispana, muy común en Miami y descubrí varios libros de alimentación basados en estudios médicos occidentales y otras ciencias relacionadas. Como soy cristiano, también quise saber si la biblia decía algo respecto a la alimentación y me sorprendí por la información que pude encontrar.

Encontré literatura médica antigua donde la alimentación jugaba un papel muy importante en los diferentes tratamientos. Leí libros con carácter científico acerca de la alimentación con diferentes tendencias. Más adelante, en todo el furor informático y en el progreso de internet, aprendí a buscar información fiable, que pudiera complementar lo que ya había leído en la literatura. Fue interesante porque yo era de los rebeldes a internet, estaba en contra de tanta información barata y sin fundamento, pero me enseñaron a saber diferenciar y a saber buscar información que ha sido de gran enriquecimiento para mí.

Llegados a este punto, ya había adquirido mucha información y mucho conocimiento y yo deseaba poder compartirlo. Comprendía la importancia de la alimentación, la actividad física y la actitud en la salud y en mi interior nació una necesidad tremenda de ayudar a otras personas a mejorar su salud. Mi interés era ayudar desinteresadamente a las personas, para mí era todo un descubrimiento maravilloso que le podía cambiar la vida a mucha gente, Incluso pensé que más adelante me podría dedicar profesionalmente a ayudar a otros.

 Mi salud estaba cambiando de forma muy significativa porque anteriormente me habían diagnosticado esteatosis (grasa que se acumula alrededor del hígado y dificulta su funcionamiento), en las ecografías decían que mi hígado estaba inflamado, incluso en una de ellas decía que se apreciaban con claridad nódulos de cirrosis. Actualmente las ecografías dicen que mi hígado tiene un volúmen y forma normal, no hay inflamación, no hay grasa alrededor y en las últimas pruebas que me han realizado con el fibroscan, que es un aparato que mide la elasticidad del hígado para ver la cantidad de fibrosis (zona fibrosa y deteriorada del hígado) los resultados marcan mínimos. Lo único que no se ha reducido es la carga viral. Estaba y estoy muy satisfecho por los cambios ocurridos en mi salud, y estoy convencido que tiene muchísimo que ver el cambio de estilo de vida.

Dentro de mi entusiasmo, no había pensado que nadie podía certificar todo lo que había leído e investigado, ni podía demostrar lo que sabía ni los resultados obtenidos en carne propia, dicho de otra forma, no tenía ninguna credibilidad a pesar de haber leído mucho y haberle dedicado mucho tiempo. Me planteé hacer un curso de dietética para tener un titulillo que me acreditara, pero hablándolo con mi esposa llegamos a la conclusión de que nunca tendría validez el título de un curso no reglado sin el reconocimiento del ministerio de educación. La única solución era hacer un técnico superior o entrar a la universidad.

Aunque había leído mucho, porque siempre me ha gustado leer y más a partir de empezar con la alimentación, hacía más de 30 años que no estudiaba, además no fui buen estudiante. Yo sabía que no podía estudiar a tiempo parcial, pero tampoco podía dedicarle muchos años a sacarme el título, así que la decisión fue la de hacer el técnico superior, pero claro, tenía que pasar por la prueba de acceso para poder estudiar en un centro reglado. Este ha sido uno de los grandes retos de mi vida. Una vez haces los exámenes, no sólo necesitas aprobar sino que sólo el 10% de las plazas están reservadas a los que ingresan por pruebas de acceso libre, así es que era necesario sacar una nota media muy alta para tener alguna posibilidad ya que se presentan muchísimos jóvenes a esta prueba, y yo era el abuelo entre todos ellos.

Cuando yo vi el temario de las asignaturas que componían el acceso a grado superior supe que necesitaría ayuda para poder superarlo, así que ingresé en una academia (academia Tame de Mislata, Valencia) donde te preparan para los exámenes de acceso, el equipo de profesores que me correspondieron fue francamente extraordinario. Fui súper motivado a clase pero recuerdo que en la primer clase de física el profesor me preguntó si entendía lo que explicaba y yo le respondí que no entendía ni una sola palabra de lo que había explicado, para mí era como si hablara en chino mandarín, y me dediqué a copiar en mi libreta todo el desarrollo del problema que él había resuelto en la pizarra pero sin comprender nada en absoluto. Salí de la academia ese día y en el regreso a casa iba llorando, me sentía incapaz de alcanzar el nivel y sentía que me había metido en algo demasiado complicado para mí. Llegué a casa completamente desilusionado pero todavía no había arrojado la toalla. Llamé a un amigo mío que estaba haciendo la carrera de química y le pedí que me ayudara a resolver el jeroglífico que había explicado el profesor.

Me explicó con paciencia, lo pude resolver y a partir de ahí comencé a estudiar muchas horas, todos los días de la semana. El profesor (Paco) que me daba matemáticas, física y química, me ayudó a entender todo, su magnífica forma de enseñar me abrió los ojos del estudio y él, a su vez, estaba asombrado de mi evolución. Bibliotecas de diferentes universidades, bibliotecas municipales y las aulas de la academia se convirtieron en mi hábitat. Me dediqué en cuerpo y alma a aprender y estudiar. Sabía que habían pocas plazas para entrar al técnico superior y estaba dispuesto a hacer todo lo posible para conseguirlo.

Llegó el día de los exámenes, mis profesores tenían toda la confianza en mí, mis compañeros de clase también pero yo no estaba nada tranquilo. Resolví todos los exámenes en el centro al que yo optaba y cuando fui a recoger las notas, los examinadores y la directora del centro me felicitaban por mis resultados. Había obtenido la nota más alta del centro y tenía la plaza de acceso asegurada. Mi alegría era enorme.

Ocupé mi plaza como estudiante de técnico de grado superior en el Centro de estudios Pax en Valencia. El desarrollo de mis estudios siguió igual de intenso. No sólo quería aprobar y sacar buenas notas sino que quería aprender más allá de lo que marcaba el temario. Tuve profesores extraordinarios que se tomaron la molestia de responder a muchas preguntas que yo hacía, dos de ellas eran médicos y otro era químico. Y para mí, el haber podido estudiar materias como fisiología, control alimentario o dietética me han abierto los ojos para entender mecanismos que había leído pero no había entendido. Mi día a día era estudiar, incluidos los fines de semana. Me preparaba cada examen a fondo y los resultados se veían. Terminé mis estudios con una nota media muy alta, 9.21 sobre 10. Hice las prácticas en un centro de salud, donde la coordinadora confió en mi, fue muy especial y me aportó una experiencia muy enriquecedora. Gracias Maribel.

Cuando terminé los estudios me encontré con la realidad de un país en crisis económica y con muchas dificultades para poder desarrollarse profesionalmente en lo que se ha estudiado. Entonces decidí que quería ayudar a quien lo necesitara y comencé mi aventura en las redes sociales y ahora con este blog. Comparto esta parte altruista con otros trabajos que me son necesarios para mi subsistencia económica y la de mi familia.

Este blog va dirigido a las personas que estén interesadas en cuidar su salud, algunos porque padecen alguna enfermedad y otros porque simplemente tienen la inquietud de cuidarse. Insisto, solo a quienes quieren, porque son los que, de verdad, van a ver los resultados.

Siempre intentaré utilizar un lenguaje sencillo y explicar las cosas de la manera más sencilla posible, aunque a veces le reste consistencia o profundidad porque yo mismo he experimentado lo que es leer cosas muy interesantes pero no poder entender muchos términos y conceptos, así que me propongo compartir lo que tengo de forma natural y sencilla.

No soy médico y por supuesto no haré intrusismo en algo que no soy. Siempre hablaré de la salud respecto a la alimentación, la actividad física y la actitud. Mi título me acredita como educador sanitario y por tanto hablaremos de nuestra salud sin hacer diagnósticos médicos ni entrar en asuntos exclusivos de la medicina, aunque siempre serán extraordinariamente bien recibidas todas las aportaciones que hagan médicos y científicos, por el profundo conocimiento y los años de estudio, profesión y experiencia.

Espero la colaboración de mucha gente que pueda enriquecer este blog que nace con el propósito de ayudarnos y unir nuestras fuerzas para alcanzar un mejor estado de salud y una buena calidad de vida.

Comments

  1. My coder is trying to persuade me to move to .net from PHP. I have always disliked the idea because of the expenses. But he’s tryiong none the less. I’ve been using Movable-type on a variety of websites for about a year and am concerned about switching to another platform. I have heard good things about blogengine.net. Is there a way I can import all my wordpress content into it? Any kind of help would be greatly appreciated!

  2. Juan J. Zárate M. on 29/10/2014 at 10:19 pm said:

    Muy buen sitio, me gusta mucho. Lo voy a compartir con mis amigos y familiares.
    Te felicito!

  3. martha alicia on 12/07/2014 at 5:00 am said:

    gracias emilio por compartir tu testimonio, ¿COMO PUEDO TENER COMUNICACIÓN CONTIGO Y HACERTE ALGUNA PREGUNTA?

  4. Marta Villén on 03/07/2014 at 6:28 pm said:

    Gracias Emilio, por compartir tu experiencia con esta franqueza. Eres un ejemplo para todos, por tu tenacidad y esa actitud que ha superado los veredictos médicos. Creo que la actitud y los pensamientos pueden más que cualquier medicina y para mi eres un ejemplo de ello. ¡Te animo a que sigas escribiendo! Un abrazo!!

    • emiliedu on 27/07/2014 at 3:36 pm said:

      Estoy profundamente agradecido por tus hermosas palabras.

      Me gusta mucho el trabajo que hacéis, la extraordinaria labor social de divulgación sobre salud y la gama de productos que tenéis a la venta.

      Un abrazo para ti Marta y para todo el equipo de Conasi.

  5. belén Molina on 25/06/2014 at 7:47 pm said:

    muy bien Emilio me ha gustado mucho tu testimonio, ha sido enriquecedor, gracias por tus ganas de ayudar y enseñarnos a comer sano un beso

    • emiliedu on 27/07/2014 at 3:31 pm said:

      Muchas gracias Belén. Tú y tu familia sois especiales para mí y mi familia.

      Muchas gracias por vuestra amistad.

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